9 de febrero de 2014

Factores de los que depende la Percepción I

La percepción depende, básicamente, de: las Leyes de la Percepción (ya comentadas en una entrada anterior), de la influencia de los Componentes Afectivos en la Personalidad y, finalmente, de Factores Sociales.



La relación entre la Percepción y el componente afectivo:

Ha permitido la supervivencia desde el estadío animal hasta la humanización, continuando presente en nosotros.

La percepción es vital para lograr la adaptación. Numerosos estudios con animales han demostrado que los comportamientos complejos tienen una fuerte carga afectiva con función de adaptación y supervivencia. Jules Masserman experimentó con monos que habían nacido y se habían criado en cautividad: cuando les mostraba una serpiente aquellos experimentaban un terror pánico.


En el ser humano, aún persiste la relación adaptativa para algunas percepciones simples. Por ejemplo, experimentamos una emoción desagradable, la repulsión, hacia los sabores amargos: se debe a que las sustancias de gran toxicidad (alcaloides y glucósidos) presentes en las plantas venenosas tienen un sabor amargo. Nuestro material genético continúa programado para mantenernos alerta ante posibles sustancias tóxicas y nuestros gustos alimenticios están muy influidos por el color y el sabor. Esta es la causa de que muchos niños rechacen la ingesta de verduras y los alimentos con sabor amargo, ya que la parte más primitiva de nuestro cerebro nos previene de posibles intoxicaciones. De la misma manera, los colores azules suelen ser rechazados y disparan nuestros primitivos mecanismos de alerta: la carne en pésimo estado se vuelve azul, algunos alimentos invadidos por hongos pueden ser azules (como el queso), etc. 



La aversión hacia las verduras y algunos alimentos nuevos está grabada en nuestro material genético y nos fue muy útil en el pasado prehistórico para la supervivencia de la especie.

A propósito, ¿sabes si tienes plantas tóxicas en tu hogar? 
Esta es la lista de las 12 plantas tóxicas más frecuentes en los hogares normales, unas actúan por ingestión y otras por contacto.

Las condiciones biológicas hacen que varíe el componente afectivo hacia la misma percepción. La vista y el olfato “dirigidos” hacia un alimento, pueden provocar atracción o repulsión dependiendo de que nos encontremos en ayunas o con el estómago lleno.


La historia personal del individuo es un factor que condiciona el componente afectivo de las diferentes percepciones.



La personalidad:

La influencia de la personalidad se pone en evidencia cuando en el campo Perceptivo las Formas son poco pregnantes: en este supuesto la estructuración dependerá de la personalidad del individuo:



A. La importancia de la Hipótesis:

Ya en 1904, Külpe afirmaba que lo que percibimos en un campo dado está determinado por la Tendencia Dominante, siendo esta función de la Tarea Experimental. Nuestra disposición especial para dirigir nuestra percepción a un elemento particular del campo total se denomina SET.


Posteriormente, Bruner diferenció etapas en el acto de percibir:
- Una espera o hipótesis: (la fase preceptiva) en la que vemos y miramos.
- La percepción de informaciones provenientes del medio.
- La verificación: tras recibir la información, confirmamos o invalidamos nuestra hipótesis previa.

Para Bruner, el papel de la hipótesis en la estructuración depende de su fuerza, siendo esta función de:

a) La frecuencia  de las confirmaciones anteriores: es más fácil percibir aquello que estamos acostumbrados a percibir.
b) El monopolio: cuanto menor número de hipótesis hemos creado en un momento dado, mayor será su fuerza.
c) las consecuencias cognoscitivas: cuanto más integrada se encuentre nuestra hipótesis en nuestro sistema de creencias, mayor es su Fuerza.
d) Las consecuencias motivacionales: cuanto mayor sea el valor de la confirmación de una hipótesis, mayor será su Fuerza: vemos mejor aquello que queremos o necesitamos ver.


B. La motivación: 


Es el factor más importante, en el plano afectivo, que va a determinar la fuerza de la hipótesis, modificando la estructuración del campo perceptivo. De aquí se comprende que percibimos mejor lo que se relaciona con nuestros intereses.



C. El tipo perceptivo: 

Cada individuo estructuramos un campo de forma diferente, en función de las características del campo, de la hipótesis y de la personalidad.


Tipo analítico: son los individuos con percepción analítica, con tendencia a percibir formas aisladas y con dificultades para integrarlas en una estructura única.

Tipo sincrético: los que tienen una personalidad sincrética, es decir, con dificultad para percibir detalles independientes del conjunto y dependen del campo perceptivo.

Se ha establecido una correlación de estos tipos de personalidad con el carácter. La personalidad sincrética tiene un carácter pasivo, angustiado, con una débil conciencia de su vida interior y con escaso control de las pulsiones agresivas y sexuales. Mientras que la personalidad analítica tiene características de carácter opuestas.




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